Klaus
Esta es la primera navidad que paso fuera de casa. Esta es mi primera navidad libre. Soy un adulto independiente, y tengo mi casa, y mi dinero, y mi trabajo, y mi decoración, que yo he elegido y diseñado y comprado. Y me encanta. Y tengo muchísimo tiempo para mí. Y lo estoy aprovechando. Y estoy poniendo de mi parte para expresar todo mi espíritu navideño. Y me enciendo mis velitas todas las noches. Y voy a los mercadillos navideños, y como gofres con chocolate y voy a patinar sobre hielo, y escucho villancicos y recorto copos de nieve de papel y me pongo jerseys con motivos de navidad. Organizo la cena de navidad con mis amigos, invento un menú, hago una lista de la compra. Me compro regalos y me los envuelvo. Y tengo miedo.
Siempre he adorado la navidad. Hasta hace unos años, que el capitalismo me pegó fuerte. Que me destrozaron por dentro. Que tuve un trastorno adaptativo. Que hubo una pandemia. Creo que en estos años me he hecho mayor mal. O he dejado de tener energía navideña para tirar del carro. Hace años que no tengo ilusión. Hace años que sé que ningún regalo me va a hacer ilusión. Hace años que no espero que nadie sepa qué regalarme. Y no es culpa mía. Y es un comportamiento aprendido.
Me doy cuenta de que he estado rodeado de personas que no ponen ilusión en la navidad. De manera más o menos voluntaria. La navidad se había convertido en una rutina, en aquello que tocaba hacer. El año pasado pusimos el árbol el 21 o incluso el 22. Este año he decidido que navidad es más cosas. Este año he cogido las riendas de la navidad. Y pongo de mi parte para aprovechar toda oportunidad de celebración posible y utilizar toda excusa para hacer especiales los días. Y tengo miedo.
¿Cómo es navidad sin mi familia? ¿Cómo es navidad sin una familia cerca? ¿Cómo se hace eso? Soy muy independiente, soy muy autosuficiente, pero esto es un nuevo nivel. No sé cómo deconstruir solo una parte de la navidad. Me da miedo enfrentarme a esta época solo y no disfrutarla, ahora que todo depende de mí.
To be very honest, imagino a las personas que quiero pasando la navidad en familia y me dan envidia. Envidia de la buena, porque es navidad. Pero les imagino felices y queridos y afortunados. Y a lo mejor no lo son, y a lo mejor no lo aprecian, y a lo mejor no les gusta, pero al menos tienen la posibilidad de estar rodeado de personas que les quieren. Y, como me estoy dando cuenta en esta aventura, that is not something I should take for granted.
Este año la navidad va a ser triste, pero no de la misma manera. Este año la tristeza me acompaña y me enseña. Este año la tristeza me hace ver que quiero y extraño a mi familia, aunque me sienta muy independiente, aunque a veces me saquen de quicio, aunque la comunicación no sea buena. Este año veo la tristeza, y la acepto, y la disfruto y aprendo de ella. Se acabó el viejo truco de ignorarla hasta que se convierta en abulia y apatía. Y si me da miedo, lo haré con miedo. Y el miedo solo significa que me quiero a mí mismo y que quiero protegerme de algo. Y quería protegerme de la tristeza, pero ya no me da miedo. No me da miedo estar triste. No me da miedo estar triste.
La navidad va a ser triste. Y va a ser feliz. Y va a ser nueva. Y va a ser rara. Y va a ser sorprendente. Y va a ser diferente. Y va a ser nacional e internacional. Y va a ser aquí, y va a ser allí, y va a ser en los dos sitios a la vez. Y será online y será presencial. Y será a tiempo y será tarde y será pronto. La navidad es solo una excusa, pero es una muy buena excusa. La navidad es solo una actitud, pero es una muy buena actitud. La navidad es solo unos días, y puedo hacer que sean unos muy buenos días.