Trapecistas sin red
A veces me gustaría parar el tiempo y descansar. O deshacer algunas cosas. Guardar el archivo y reanudarlo cuando tenga energía. Posponer la situación hasta que tenga la capacidad mental para enfrentarla. Creces creyendo que un día te haces mayor y tienes las cosas bajo control y ese día nunca llega. Y sigues mirando a la lámpara durante horas dándole vueltas a cosas que no tienen sentido, preocupándote por si estás haciendo las cosas bien y por el impacto que tendrán tus acciones en tu futuro. Sabiendo que mientras haces eso estás no aprovechando todas esas horas que quedan perdidas para siempre, desaprovechadas en tu edad, alejándote más de la juventud, que has invertido en mirar a la lámpara.
Hacerse mayor es una mierda. Demasiadas batallas. Día tras día. Acumulativas. Sin tiempo para recuperarse entre ellas. Demasiadas responsabilidades.
Te creías buen trapecista y de repente asimilas que estás actuando sin red de seguridad. Y asimilas lo que ello conlleva. Y eso no altera tu habilidad, pero empiezas a vivir sabiendo que ya no hay nadie para salvarte. Que si la cagas, la cagas. Y aunque sigas haciendo acrobacias estupendas e impecables; emocionalmente, cansa. Cansa pensar saber que toda la responsabilidad es tuya, y que no puedes dejarla aparcada un rato. Cansa sobrevivir. Cansa la conversación que solo ha ocurrido en tu cabeza. Cansa el no ser vulnerable por miedo al rechazo. Cansa ser fuerte. Cansa poder con todo a la vez. Cansa intentar poder con todo a la vez. Cansa no saber no intentar poder con todo a la vez.