Versión 26.1

Llevo un tiempo intentando reconciliarme con la redes sociales. Y creo que está funcionando. Estoy intentando aplicar esa maravillosa filosofía de que te la pele máximo lo que opine la gente que te la suda. Empecé a planteármelo cuando leí algo parecido a "te imaginas no dar saltos por todas partes en un videojuego por miedo a lo que piensen los NPCs?" y bueno, pues así. Escribo sin mirar la pantalla porque así me sale más natural todo. Tremendas erratas estaré teniendo.

Llevo tiempo pensando en qué puedo hacer que solo pueda hacer yo. Cuál es mi "marca de identidad"(?). Si yo fuera "influencer" qué podría hacer que no hicieran otros? Y en fin, me he comparado con todo el mundo y siempre hay alguien más guapo, alguien más listo, alguien con el instagram más bonito, alguien con más tiempo, más ganas, más constancia, más recursos. Así que renuncio.

Renuncio a ser el más guapo, renuncio a ser el más listo, renuncio a ser el que está más bueno, renuncio a estar pensando en que hay que hacerse fotos para publicar blablabla. Renuncio. No vengo a las redes sociales a estresarme. Renuncio a ser una farsa. Gracias, pero no.

Comienzo otra vez. Más fresco. Más tranquilo. Más maduro. Más crujiente. Me la suda un poco más todo.

He leído todo el blog antes de ponerme a escribir y siento que me he reconciliado con mi yo del pasado. Dios, le quiero tanto. Estoy tan orgulloso de él. Bueno, de mí, yo soy él, pero me cuesta un poco sentirme orgulloso de mí mismo así que creo un personaje externo. Y ese personaje externo HA SUPERADO sus traumas. Duerme muy tranquilo por las noches. Sabe pedir lo que quiere. Se respeta a sí mismo. Se prometió cambiar de vida y vivir aventuras y efectivamente ha cambiado de vida y vive aventuras. Y no es consciente. Pero poco a poco se dará cuenta. Le quiero tanto. 

No soy constante. Nunca lo he sido. No sé si algún día lo seré. Tal vez lo soy pero solo para algunas cosas y simplemente no me doy cuenta. En fin. Lo que quiero decir con esto es que no sé si escribiré mañana. O pasado. O esta semana. Pero me hace ilusión, al menos, la fantasía de volver por aquí. A sacar las cosas de mi cerebro y ponerlas por escrito. Se queda todo como más limpio. Mi cerebro, digo.

Si vuelvo, nos vemos pronto. Si no vuelvo, gracias por venir. Si cuando lees esto yo estoy muerto, espero que al menos haya sido una muerte elegante; me daría muchísima vergüenza morir atropellado por un autobús.