Interesante relación con el sexo
Hace poco le dije a un amigo de unos 20 años que a partir de esa edad empieza la deconstrucción con respecto a su relación con el sexo. Y vaya si es verdad.
Siento que desde la adolescencia he pasado por muchas fases con respecto a este tema; y no me refiero a mi orientación sexual. Mirando atrás veo que me ha gustado lo que la sociedad quería que me gustase durante mucho tiempo, y que con los años he ido encontrando bellezas e intereses distintos. Conociendo a personas de diferentes edades veo que pasan por las mismas fases por las que yo pasé, y que les gusta lo que me gustaba a mí, y eso me reconforta. No era yo raro. No era yo especial. A veces sienta bien no ser diferente.
Es curioso cómo en cierto momento de la vida la perfección empieza a desagradarte. No por agravio comparativo, por supuesto. Simplemente... es aburrida. Está sobrevalorada. Pero claro, es algo que descubres cuando lo pruebas. Instagram ha hecho demasiado daño imprimiendo la normatividad en (nosotros) los jóvenes. Es como que te regalen una colonia cara por navidad. Oh, sí, gracias. Es preciosa, es cara, lleva un esfuerzo económico detrás, es lo que la tele te ha dicho que me tienes que regalar porque me va a gustar... pero es solo colonia.
Y es que hay tanto sexo fuera de unos abdominales definidos o un culo redondo cual melocotón. Alguien capaz de ponerte cachondo tocando un piano, bailando, hablando o discutiendo. Esa es la clave. Esa es la que hace que te quedes. Esa es de la que nunca tienes suficiente. Esa es la que te genera la insaciable curiosidad por averiguar qué más te puede hacer sentir esa persona. Eso es lo que diferencia el sexo de un incendio. Eso es lo que la normatividad no te explica.
Aun así yo sigo en mi esfuerzo de parecer normativo. Es difícil encontrar la línea entre ser genuino y ser normativo. Es difícil en este momento. Y ser normativo viene con fantásticos privilegios. Entre otros, a veces da la oportunidad de explorar lo menos normativo sin correr demasiados riesgos. Entre otros, facilita mucho la relación con el sexo. Siento que mi relación con mi cuerpo es un asunto pendiente. Y lo digo desde mi posición de persona normativa, segura de sí misma, que se gusta, pero que cambiaría cosas.
Siento que a los 26 años, mi relación con el sexo está mejor de lo que nunca ha estado. Sé lo que quiero, sé lo que me gusta, se lo que hago y sé cómo lo hago; y aun así sigo explorando y descubriendo y aprendiendo y sorprendiéndome. Siento curiosidad. Estoy emocionado. Y estoy cachondo.